Etapa que podía haber sido de solo poco más de 18 km hoy, y que paso a 24,7, ya que en mi anterior Camino esta etapa la hice directamente, sin llegar a Samos.
Mereció mucho la pena el cambio de recorrido, ya que disfrute de lo lindo.
Paseo largo y repleto de naturaleza, sinfonías de sonidos, cantos de pájaros, correr del río, cascadas que habían nacido en la mañana por el deshielo, y hasta un grandioso monasterio benedictino, que data del siglo Vl.
Subidas, bajadas, llovía a veces e incluso otras granizaba, y hasta sol, algo tan difícil de ver últimamente por estas tierras. Ha sido la de hoy una jornada completa.
El monasterio merece por sí mismo una visita especial a la zona, aparte de los exquisitos pulpos que pude volver a probar en Triacastela en el restaurante del complejo xacobeo, que además siguen estando a un muy buen precio.
Seguro que tripito, pues para mi siguen siendo los mejores "do Camiño".Y hoy poco más la belleza que me sigue acompañando en estas jornadas en Galicia y que hace de estas jornadas que hago en solitario unos momentos llenos de la mejor compañía, la que esta bendita tierra me dá.
Y quiero hoy traer aquí a mi blog a un gran tipo donde los haya y por un motivo especial, César Hurtado, este amigo que cuando este verano hablamos de nuestros respectivos caminos de 5 y 7 días a Santiago, él desde Sarria y yo desde O Cebreiro, me cuenta que su ilusión sería el poderlo hacer desde Francia, saliendo desde Saint Jean, y es ahí donde me mete el gusanillo y me engancha a este maravilloso Camino.
Va por ti maestro, va por ti César.
Y aquí el gran César en su Camino este verano.
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