Bueno, la verdad es que no podía acabar mi Camino dejando las dos etapas de los montes de León, que en su día tuve que dejar por el temporal de nieve y que mis compañeros sí se atrevieron a realizar.
Afrontaba un largo y solitario camino hoy, donde el silencio de la soledad y las reflexiones de lo vivido estos días me han posibilitado una etapa bastante buena para analizar mi Camino y valorar, así mismo, todas las experiencias vividas.
Ha sido una jornada especial, pues aunque solo, les he llevado conmigo, mirase donde mirase, allí estaba el JJ haciendo el punto, o Marcelino y su figura en la distancia, o Toni tirando en cabeza y Takuro haciendo "la goma". Si no los eché en falta pues casi les sentía y además nos fuimos mandando mensajes todo el día,pero sí demenos.
Así hasta la llegada a Rababal desde donde la subida se hizo más pronunciada y más exigente, apareciendo también las primeras nieves, que me acompañarían hasta lle final en Foncebadón.
Bueno, ahora quedo aquí en este albergue tan sui generis, que es lo que hay aquí en este pueblo, donde al menos las campanas aún cuelgan del campanario de su iglesia.
Y entre todos los carteles, pensamientos y mensajes que cuelgan de las paredes de este sitio os dejo este.
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